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China en vilo: El tifón Bavi se degrada pero desata un torbellino de lluvias torrenciales y devastación

Redacción Que Onda Salta 12 Jul, 2026 - 18:44 hs.
El sudeste asiático se mantiene en estado de alerta máxima tras el embate del tifón Bavi, que si bien perdió parte de su furia al tocar tierra en la costa este de China, fue reclasificado como tormenta tropical severa y continúa sembrando el caos con precipitaciones intensas, ráfagas de viento huracanadas y un oleaje peligroso. Las autoridades chinas han extendido las advertencias a lo largo de extensas regiones, mientras millones de personas se encuentran bajo esquemas de evacuación preventiva y se mantienen rigurosas restricciones al transporte y actividades cotidianas.

Según los informes detallados del Centro Meteorológico Nacional de China, el sistema ciclónico avanzó con dirección noroeste tras su ingreso por la provincia de Zhejiang, experimentando una progresiva disminución de su intensidad mientras se desplazaba hacia la provincia de Anhui. No obstante, a pesar de este debilitamiento nominal, el organismo emitió un contundente llamado a la precaución, alertando que varias provincias del este y noreste del gigante asiático permanecerán bajo el influjo de lluvias torrenciales durante las próximas 48 horas, lo que incrementa el riesgo de inundaciones repentinas y crecidas de ríos.

La llegada de Bavi ha precipitado una de las operaciones de prevención más ambiciosas de la historia reciente de la región. Solo en Zhejiang, las cifras oficiales revelan que más de 2.2 millones de ciudadanos fueron evacuados de sus hogares, una movilización sin precedentes ante la amenaza ciclónica. En la vibrante metrópolis de Shanghái, se trasladaron a más de 290.000 residentes desde zonas de alto riesgo, mientras que en la provincia vecina de Fujian, más de 180.000 personas buscaron refugio ante el inminente temporal, demostrando la magnitud de la respuesta gubernamental.

Las consecuencias del fenómeno meteorológico se hicieron sentir con fuerza en la infraestructura y la vida diaria. Numerosas actividades escolares, laborales y recreativas fueron suspendidas en las localidades más expuestas, y se ordenó el cierre temporal de importantes servicios de transporte. En la ciudad costera de Yueqing, provincia de Zhejiang, la furia de los vientos derribó más de 1.300 árboles, de los cuales al menos 700 fueron arrancados de raíz, evidenciando la potencia de las ráfagas. En el ámbito aéreo, los aeropuertos internacionales de Pudong y Hongqiao, en Shanghái, se vieron obligados a cancelar cerca de 653 vuelos, sumándose a la interrupción de incontables servicios ferroviarios y conexiones terrestres.

La trayectoria de Bavi no solo impactó directamente en el continente chino; antes de ello, rozó el norte de Taiwán, provocando intensas lluvias y vientos que dejaron un saldo de 134 personas heridas, muchas de ellas víctimas de accidentes mientras se desplazaban en vehículos livianos. Previamente, el ciclón también azotó áreas del sur de Japón, incluyendo Okinawa, donde miles de hogares quedaron sin suministro eléctrico y decenas de vuelos fueron suspendidos. La Administración Meteorológica de China insiste en que, si bien Bavi continuará su debilitamiento, el riesgo de precipitaciones persistentes y ráfagas de viento sigue siendo alto, manteniendo a las autoridades en alerta máxima para enfrentar posibles inundaciones y deslizamientos de tierra en un país que ya venía sufriendo fenómenos meteorológicos extremos en las semanas previas.

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