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Montilla, España: La Ciudad del Vino 2027 que Guarda Historias de Brujas y Misterios de la Inquisición

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Redacción Que Onda Salta 07 Nov, 2026 - 18:27 hs.
En un reciente y prestigioso anuncio que resuena con fuerza en el panorama vitivinícola europeo, Montilla, un pintoresco pueblo de la campiña cordobesa en España, ha sido designada como la Ciudad Española del Vino 2027. Este reconocimiento, otorgado por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), no solo celebra una tradición enológica que se extiende por siglos, sino que también arroja luz sobre un fascinante entramado de historias menos conocidas, donde el exquisito sabor de sus vinos se mezcla con leyendas ancestrales de hechicería y los ecos de procesos inquisitoriales del siglo XVI. La localidad, situada a escasos veinte minutos de la capital cordobesa, hereda el título de Requena, con la misión de impulsar su cultura del vino y el enoturismo, pero se distingue por un patrimonio histórico y misterioso que promete una experiencia inigualable.

El corazón de la propuesta de Montilla late al ritmo de la uva Pedro Ximénez, que domina más del 95% de la superficie cultivada bajo la Denominación de Origen Protegida Montilla-Moriles, una insignia de calidad reconocida desde 1932. Esta cepa singular da vida a una vasta gama de estilos, desde blancos jóvenes y vinos de tinaja, hasta los venerados finos, amontillados, olorosos y el distintivo dulce Pedro Ximénez, obtenido mediante un delicado proceso de pasificación al sol. La crianza, piedra angular de su maestría, se lleva a cabo mediante el tradicional sistema de criaderas y soleras en botas de roble americano, donde el ‘velo de flor’ –una capa de levaduras autóctonas– imparte a sus vinos un carácter inconfundible. Bodegas Alvear, fundada en 1729, se alza como un monumento viviente de esta tradición, siendo la bodega más antigua de Andalucía en activo y custodio de soleras con más de dos siglos de historia, incluyendo el legendario PX Solera 1830, un verdadero tesoro prefiloxérico.

Sin embargo, más allá del encanto de sus viñedos y bodegas, Montilla es un lugar donde el pasado se susurra entre sus callejones. La historia documenta un capítulo oscuro del siglo XVI, cuando varias mujeres de la localidad fueron arrastradas ante el Tribunal del Santo Oficio bajo graves acusaciones de hechicería. Entre ellas, Leonor Rodríguez, conocida popularmente como “la Camacha”, se convirtió en el epicentro de un sinfín de leyendas populares. Los testimonios de la época narran supuestos rituales, conjuros y pactos sobrenaturales, que culminaron en castigos públicos, azotes y destierros, prácticas habituales en la persecución de la herejía durante aquel período turbulento. Estas historias, que aún hoy erizan la piel, son un recordatorio de un tiempo en que la superstición y la fe se entrelazaban de manera compleja.

La fascinación por estos relatos trasciende el ámbito local, encontrando un eco incluso en la literatura. La tradición popular vincula estas historias con una de las célebres novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, “El coloquio de los perros”, donde se hace una enigmática referencia a la Camacha y sus presuntos poderes. Aunque no existen pruebas documentales de que el inmortal escritor visitara Montilla para nutrirse de estas narraciones, la posibilidad ha alimentado la leyenda durante siglos. La conocida Casa de las Camachas, en la antigua calle de Tarasquilla, hoy Padre Miguel Molina, es señalada por la vox populi como el epicentro de estas hechiceras, un lugar donde la historia documentada se funde con la tradición oral, creando un atractivo innegable para quienes buscan desentrañar los misterios de un pasado casi mítico.

Así, Montilla no es solo un destino para los amantes del vino y la enología, sino también un fascinante viaje a través del tiempo y la leyenda. Sus recorridos temáticos permiten al visitante explorar desde los vestigios del antiguo Castillo de Montilla, destruido en 1503, hasta la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, donde el célebre escritor e historiador peruano residió en el siglo XVI, conservando parte de su decoración original y una bodega en su interior. Es esta mezcla única de excelencia vitivinícola, patrimonio histórico y un halo de misterio y leyendas lo que convierte a Montilla en una joya que promete cautivar a quienes se aventuren a descubrir sus secretos mejor guardados, donde cada sorbo de vino y cada piedra antigua guardan una historia por contar.

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