Sociedad

Llegan las Táuridas: Salta se Prepara para un Fenómeno Celestial de Luces y Posibles Bolas de Fuego

Redacción Que Onda Salta 07 Nov, 2026 - 22:05 hs.
Los cielos de Salta se preparan para un evento astronómico de singular belleza y potencial impacto visual. Esta noche, entre el 4 y la madrugada del 5 de noviembre, las Táuridas del Sur alcanzarán su máximo esplendor, prometiendo no solo la visión de estrellas fugaces, sino la posibilidad de presenciar bólidos, esos meteoros de brillo excepcional que capturan la atención de cualquier observador. Una semana después, específicamente entre el 11 y el 12 de noviembre, será el turno de las Táuridas del Norte, completando un doblete celestial que invita a levantar la vista hacia el firmamento salteño y vivir una experiencia inolvidable.

A diferencia de otras lluvias de meteoros que deslumbran por su alta frecuencia, las Táuridas se distinguen por la calidad de sus destellos. Si bien la previsión es de unos cinco meteoros por hora en cielos oscuros, su verdadera magia reside en la magnitud de algunos de ellos. Estas partículas generan trazos amplios, lentos y luminosos, visibles durante varios segundos y, en ocasiones, con un brillo que puede superar al de Venus, transformando por un instante una noche común en una escena memorable. Lo más notable de este noviembre es la confluencia de dos máximos cercanos con una Luna poco invasiva. La Luna Nueva, prevista para el 9 de noviembre, asegura que su resplandor no interferirá significativamente, creando condiciones casi perfectas para detectar tanto los meteoros más tenues como los imponentes bólidos que son el principal atractivo.

Este fascinante fenómeno tiene su origen en el cometa periódico 2P/Encke, un viajero espacial de hielo y polvo de casi cinco kilómetros de diámetro. Cada 3.3 años, al completar su órbita alrededor del Sol, el cometa libera una estela de partículas que quedan esparcidas en el espacio interplanetario. La Tierra, en su danza cósmica anual, cruza esta región de residuos entre septiembre y diciembre. Cuando uno de estos fragmentos, ya sea un grano de polvo o un guijarro, roza nuestra atmósfera, la fricción y la compresión del aire elevan drásticamente su temperatura, haciendo que se vaporice y excite los gases atmosféricos. Este proceso se traduce en el cielo como una deslumbrante línea luminosa: lo que conocemos como un meteoro o, poéticamente, una estrella fugaz. Su velocidad de ingreso, de 27 a 29 kilómetros por segundo, es considerablemente menor que la de otras lluvias, lo que les confiere una apariencia de “calma” que permite apreciar mejor su trayectoria, color y duración.

Para disfrutar plenamente de este espectáculo, no se requieren instrumentos sofisticados. Los telescopios o prismáticos, de hecho, limitarían el campo visual. La clave está en la observación a simple vista, buscando un cielo despejado y una vista panorámica, libre de edificios o montañas que obstruyan el horizonte. En Salta, esto significa buscar zonas periféricas o rurales, alejándose de la intensa contaminación lumínica de la ciudad para maximizar la visibilidad. La segunda mitad de la noche, especialmente antes del amanecer, suele ser el momento más propicio, ya que la Tierra avanza hacia el encuentro con la corriente de partículas. Es fundamental permitirse entre 20 y 30 minutos de adaptación visual a la oscuridad, evitando el uso de pantallas de celulares con brillo intenso, para que los ojos maximicen su sensibilidad. Recordamos que los bólidos, aunque impresionantes, son completamente inofensivos, desintegrándose a decenas de kilómetros de altura y no representan ningún peligro para los observadores en tierra.

Las Táuridas se dividen en dos corrientes principales: las del Sur, activas hasta el 20 de noviembre con su segundo pico ahora, y las del Norte, activas hasta el 10 de diciembre, con su máximo alrededor del 12 de noviembre. Ambas parecen emanar de la constelación de Tauro, un “radiante” que sirve de guía pero no debe ser el foco directo de nuestra mirada, ya que los meteoros cercanos aparecen más cortos. Para los entusiastas de la fotografía, un trípode, un objetivo angular y una exposición prolongada pueden capturar rastros que el ojo no retiene, aunque la aparición de un bólido en el encuadre siempre dependerá de la preparación y un toque de suerte. Y un consejo final: la actividad se prolonga por semanas, así que incluso las noches posteriores a los máximos pueden ofrecer la sorpresa de un meteoro lento o un bólido surcando el majestuoso cielo salteño, haciendo de cada mirada al firmamento una posible aventura.

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