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Giro Histórico: La AFA rediseña el futuro del fútbol argentino con la vuelta del 'Todos contra Todos'
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se encuentra en la antesala de una decisión trascendental que podría reconfigurar por completo el mapa de la Primera División a partir de 2027. Según trascendió de fuentes cercanas a la entidad, se evalúa con seriedad el retorno al aclamado formato de "todos contra todos", una estructura que busca erradicar la actual división en zonas y asegurar que cada equipo se enfrente al menos una vez con todos sus competidores a lo largo de la temporada. Este cambio profundo, que se aplicaría por un período inicial de dos años (2027 y 2028), representa un guiño a la tradición y una respuesta a las demandas de mayor equidad y espectáculo.
La propuesta, que podría ser debatida en la próxima reunión del Comité Ejecutivo, contempla un calendario de 30 fechas. En este esquema, cada club disputaría un total de 29 partidos contra los demás equipos del campeonato, mientras que el trigésimo encuentro estaría reservado para el clásico natural de cada institución o un emparejamiento asignado. Esta particularidad garantizaría que, por ejemplo, los grandes rivales se vean las caras en dos ocasiones por temporada, alternando las localías y añadiendo un condimento extra a la competición. La filosofía detrás de este diseño es simple pero potente: evitar que, como ocurre en la actualidad con el formato de zonas, la mitad de los combinados no se crucen entre sí, despojando al torneo de enfrentamientos clave y del espíritu de verdadera liga.
El torneo se dividiría en dos tramos de 15 jornadas cada uno, con un parate invernal a mitad de año, marcando la pauta de un Apertura y un Clausura. Una vez finalizada la primera etapa, los 16 equipos mejor posicionados en la tabla general se clasificarían para disputar los playoffs del Torneo Apertura, emulando un sistema de eliminación directa para definir al primer campeón del año. Idéntica dinámica se repetiría al cierre de la temporada para coronar al campeón del Clausura. Adicionalmente, se mantendría la distinción para el equipo que logre liderar la tabla anual general, sumando un tercer título de liga en juego y premiando la regularidad a lo largo de todo el calendario futbolístico.
En lo que respecta a la clasificación para las prestigiosas copas internacionales, el criterio principal seguiría anclado en la tabla de 30 fechas, complementándose con los campeones de los torneos Apertura y Clausura. Es una forma de asegurar que tanto la performance constante como los momentos de gloria tengan su recompensa. Asimismo, la AFA mantendría el esquema de descensos, con dos equipos perdiendo la categoría: uno por la tabla anual y otro por el temido promedio. Las competiciones adicionales como el Trofeo de Campeones, la Supercopa Argentina, la Supercopa Internacional y la Recopa de Campeones continuarían enriqueciendo el calendario, consolidando un ecosistema de torneos que busca premiar la excelencia y la historia de nuestros clubes.
Este posible viraje no es ajeno a la historia reciente de nuestro fútbol. El último antecedente de un campeonato de liga bajo el formato de "todos contra todos" se remonta a 2024, una temporada donde 28 clubes compitieron en 27 partidos y vieron a Vélez Sarsfield alzarse con el título. En aquel mismo año, se disputó una Copa de la Liga con dos zonas y eliminación directa, un formato que guarda similitudes con la estructura actual y que fue conquistada por Estudiantes de La Plata. Mientras se aguardan las definiciones para 2027, la presente campaña transita su etapa más vibrante, con equipos como Instituto de Córdoba ya asegurando su lugar en copas continentales y una pugna encarnizada por los cupos de Libertadores y Sudamericana. La eventual adopción del "todos contra todos" no solo busca simplificar la comprensión del torneo, sino también intensificar la emoción en cada jornada, asegurando que cada punto y cada partido tengan un peso decisivo en la consecución de los objetivos.
La propuesta, que podría ser debatida en la próxima reunión del Comité Ejecutivo, contempla un calendario de 30 fechas. En este esquema, cada club disputaría un total de 29 partidos contra los demás equipos del campeonato, mientras que el trigésimo encuentro estaría reservado para el clásico natural de cada institución o un emparejamiento asignado. Esta particularidad garantizaría que, por ejemplo, los grandes rivales se vean las caras en dos ocasiones por temporada, alternando las localías y añadiendo un condimento extra a la competición. La filosofía detrás de este diseño es simple pero potente: evitar que, como ocurre en la actualidad con el formato de zonas, la mitad de los combinados no se crucen entre sí, despojando al torneo de enfrentamientos clave y del espíritu de verdadera liga.
El torneo se dividiría en dos tramos de 15 jornadas cada uno, con un parate invernal a mitad de año, marcando la pauta de un Apertura y un Clausura. Una vez finalizada la primera etapa, los 16 equipos mejor posicionados en la tabla general se clasificarían para disputar los playoffs del Torneo Apertura, emulando un sistema de eliminación directa para definir al primer campeón del año. Idéntica dinámica se repetiría al cierre de la temporada para coronar al campeón del Clausura. Adicionalmente, se mantendría la distinción para el equipo que logre liderar la tabla anual general, sumando un tercer título de liga en juego y premiando la regularidad a lo largo de todo el calendario futbolístico.
En lo que respecta a la clasificación para las prestigiosas copas internacionales, el criterio principal seguiría anclado en la tabla de 30 fechas, complementándose con los campeones de los torneos Apertura y Clausura. Es una forma de asegurar que tanto la performance constante como los momentos de gloria tengan su recompensa. Asimismo, la AFA mantendría el esquema de descensos, con dos equipos perdiendo la categoría: uno por la tabla anual y otro por el temido promedio. Las competiciones adicionales como el Trofeo de Campeones, la Supercopa Argentina, la Supercopa Internacional y la Recopa de Campeones continuarían enriqueciendo el calendario, consolidando un ecosistema de torneos que busca premiar la excelencia y la historia de nuestros clubes.
Este posible viraje no es ajeno a la historia reciente de nuestro fútbol. El último antecedente de un campeonato de liga bajo el formato de "todos contra todos" se remonta a 2024, una temporada donde 28 clubes compitieron en 27 partidos y vieron a Vélez Sarsfield alzarse con el título. En aquel mismo año, se disputó una Copa de la Liga con dos zonas y eliminación directa, un formato que guarda similitudes con la estructura actual y que fue conquistada por Estudiantes de La Plata. Mientras se aguardan las definiciones para 2027, la presente campaña transita su etapa más vibrante, con equipos como Instituto de Córdoba ya asegurando su lugar en copas continentales y una pugna encarnizada por los cupos de Libertadores y Sudamericana. La eventual adopción del "todos contra todos" no solo busca simplificar la comprensión del torneo, sino también intensificar la emoción en cada jornada, asegurando que cada punto y cada partido tengan un peso decisivo en la consecución de los objetivos.
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