Música
Luto en el Alma Norteña: Falleció Pato Gentilini, Pilar Fundamental del Folklore Regional
El firmamento de la música popular en el norte argentino ha perdido una de sus estrellas más rutilantes. Con profundo pesar, la comunidad cultural despide a Luis Víctor “Pato” Gentilini, el legendario pianista, guitarrista y compositor, quien partió a la eternidad este miércoles 17 de junio a la respetable edad de 94 años. Su partida deja un vacío inmenso en el corazón de zambas, chacareras y vidalas, tras haber dedicado más de siete décadas a forjar y enriquecer el vasto universo del folklore nacional.
Nacido en Catamarca el 14 de septiembre de 1931, Gentilini adoptó Tucumán como su hogar artístico y espiritual a principios de los años 50, desde donde cimentó una carrera brillante. Autodidacta, desarrolló una maestría excepcional tanto en el piano como en la guitarra, instrumentos que se convirtieron en la extensión de su alma. Desde sus dedos, brotaron melodías que abarcaban la rica diversidad del cancionero regional, fusionando con destreza zambas, chacareras, huaynos, vidalas, milongas y hasta tangos, en un repertorio que reflejaba la geografía sonora de nuestra tierra.
La obra de Gentilini, que suma más de 130 composiciones, nació en el calor de las peñas, en las mesas compartidas con poetas y cantores, pero su eco trascendió fronteras. Sus creaciones fueron interpretadas y grabadas por algunos de los artistas más prominentes de su tiempo, incluyendo a figuras de la talla de Mercedes Sosa, Los Trovadores del Norte, Buenos Aires 8, Melania Pérez, Lorena Astudillo y Nadia Larcher. Asimismo, su impronta creativa lo llevó a colaborar estrechamente con músicos como Eduardo Cerúsico y el recordado cantautor Rolando "Chivo" Valladares, con quien compartió escenarios y grabaciones, siempre con una mirada profunda y comprometida con la identidad cultural del noroeste argentino.
Más allá de su prolífica labor como compositor e intérprete, Gentilini cultivó amistades que hablaban de su inmensa calidad humana y artística. Destaca de manera particular la entrañable relación que lo unió durante más de treinta años a Atahualpa Yupanqui, un vínculo que por sí solo dimensiona la estatura de “Pato”. Entre sus composiciones más emblemáticas, que hoy forman parte ineludible del canon del folklore contemporáneo, se encuentran “La calladita”, “Ojos de tigre”, “Zamba para los amigos de la noche”, “Chacarera del angelito” y “Responso por milonga”. La magnitud de su legado también quedó plasmada en “Toda vida y llena de alma”, una publicación que compiló 120 de sus creaciones con partituras y registros sonoros.
El maestro no solo compuso, sino que también fue un generador de colectivos musicales. Fundó y dirigió formaciones que marcaron un hito en la escena norteña, como el grupo vocal Huayna Sumaj, el conjunto instrumental La Salamanca (que exploró el diálogo entre el folklore y la orquesta sinfónica), y Matamba, un cuarteto que reflejaba su constante búsqueda expresiva. Su invaluable aporte fue reconocido con la “Mención de Personalidad Ilustre de la Cultura” por la Universidad Nacional de Tucumán, institución que, junto a diversas entidades culturales, expresó sus condolencias y lamentó la pérdida de un artista que dejó una huella indeleble en el alma de nuestra música. Su música, sin duda, continuará resonando en cada rincón del norte argentino.
Nacido en Catamarca el 14 de septiembre de 1931, Gentilini adoptó Tucumán como su hogar artístico y espiritual a principios de los años 50, desde donde cimentó una carrera brillante. Autodidacta, desarrolló una maestría excepcional tanto en el piano como en la guitarra, instrumentos que se convirtieron en la extensión de su alma. Desde sus dedos, brotaron melodías que abarcaban la rica diversidad del cancionero regional, fusionando con destreza zambas, chacareras, huaynos, vidalas, milongas y hasta tangos, en un repertorio que reflejaba la geografía sonora de nuestra tierra.
La obra de Gentilini, que suma más de 130 composiciones, nació en el calor de las peñas, en las mesas compartidas con poetas y cantores, pero su eco trascendió fronteras. Sus creaciones fueron interpretadas y grabadas por algunos de los artistas más prominentes de su tiempo, incluyendo a figuras de la talla de Mercedes Sosa, Los Trovadores del Norte, Buenos Aires 8, Melania Pérez, Lorena Astudillo y Nadia Larcher. Asimismo, su impronta creativa lo llevó a colaborar estrechamente con músicos como Eduardo Cerúsico y el recordado cantautor Rolando "Chivo" Valladares, con quien compartió escenarios y grabaciones, siempre con una mirada profunda y comprometida con la identidad cultural del noroeste argentino.
Más allá de su prolífica labor como compositor e intérprete, Gentilini cultivó amistades que hablaban de su inmensa calidad humana y artística. Destaca de manera particular la entrañable relación que lo unió durante más de treinta años a Atahualpa Yupanqui, un vínculo que por sí solo dimensiona la estatura de “Pato”. Entre sus composiciones más emblemáticas, que hoy forman parte ineludible del canon del folklore contemporáneo, se encuentran “La calladita”, “Ojos de tigre”, “Zamba para los amigos de la noche”, “Chacarera del angelito” y “Responso por milonga”. La magnitud de su legado también quedó plasmada en “Toda vida y llena de alma”, una publicación que compiló 120 de sus creaciones con partituras y registros sonoros.
El maestro no solo compuso, sino que también fue un generador de colectivos musicales. Fundó y dirigió formaciones que marcaron un hito en la escena norteña, como el grupo vocal Huayna Sumaj, el conjunto instrumental La Salamanca (que exploró el diálogo entre el folklore y la orquesta sinfónica), y Matamba, un cuarteto que reflejaba su constante búsqueda expresiva. Su invaluable aporte fue reconocido con la “Mención de Personalidad Ilustre de la Cultura” por la Universidad Nacional de Tucumán, institución que, junto a diversas entidades culturales, expresó sus condolencias y lamentó la pérdida de un artista que dejó una huella indeleble en el alma de nuestra música. Su música, sin duda, continuará resonando en cada rincón del norte argentino.
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