Música
Fito Páez Desata una Tormenta de Silbidos en el Movistar Arena por un Inesperado Giro en su Repertorio
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La noche del miércoles en el Movistar Arena de Buenos Aires se tiñó de un inesperado matiz de controversia, sacudiendo el panorama musical argentino. Fito Páez, uno de los íconos más venerados de nuestra música, protagonizó un evento que dividió a su público y generó un intenso debate en redes sociales. Lo que prometía ser una velada de celebración de su vasta trayectoria se transformó, para muchos, en un episodio de frustración y desconcierto, debido a una drástica modificación en el setlist que priorizó lo nuevo sobre lo clásico.
Según los testimonios de numerosos asistentes y los ecos que rápidamente se propagaron en plataformas digitales, el artista rosarino abrió su show y mantuvo, durante aproximadamente una hora y media, una apuesta arriesgada: interpretar exclusivamente canciones de su más reciente trabajo, 'Todos los Fito'. Veinticinco temas inéditos o reversiones de su último álbum fueron el plato principal de un concierto donde la audiencia, acostumbrada a la inmediatez de sus grandes éxitos, se encontró con una propuesta diferente, relegando los himnos que lo catapultaron a la fama a la última parte del espectáculo.
El descontento no tardó en manifestarse. El Movistar Arena, un recinto habitualmente vibrante de euforia, comenzó a poblarse de silbidos y murmullos que se hicieron cada vez más evidentes. La atmósfera se tornó densa, y la conexión entre el escenario y la platea se resquebrajó. En un momento de la noche, Fito Páez, consciente del clima enrarecido, interpeló directamente a la multitud: “Los quiero escuchar cantar ahí atrás, ahora sí. Silbaban muchísimo, ¡a cantar!”, en un intento por revertir la situación, precisamente cuando comenzaba a entonar los primeros acordes de “El amor después del amor”.
Ante la palpable negativa de gran parte del público a acompañar su propuesta inicial, el músico y su equipo optaron por un giro estratégico. Gradualmente, las melodías que forman parte del cancionero popular argentino, esas que resuenan en la memoria colectiva y han acompañado a varias generaciones, empezaron a sonar. Con cada clásico que se sumaba al repertorio, el ambiente experimentó una transformación notoria: los silbidos cesaron, las voces se unieron en coro y la energía del público volvió a elevarse, reconectándose con la magia que Fito siempre supo crear.
No obstante, el impacto de las primeras horas del concierto dejó su huella. Las redes sociales se inundaron de videos y comentarios de asistentes que expresaban su malestar en tiempo real, generando un 'trending topic' donde la pregunta recurrente era si otros fanáticos habían vivido la misma experiencia. Fito Páez, lejos de ignorar la polémica, compartió en su cuenta de Instagram un mensaje de un seguidor que reflejaba su postura, señalando: “Muchos apreciamos el regalo… otros viven de la inmediatez y estupidez descontrolada. Simplemente perdieron la capacidad de escuchar un disco entero, triste”, dejando en claro su visión sobre la reacción de parte de su audiencia.
Según los testimonios de numerosos asistentes y los ecos que rápidamente se propagaron en plataformas digitales, el artista rosarino abrió su show y mantuvo, durante aproximadamente una hora y media, una apuesta arriesgada: interpretar exclusivamente canciones de su más reciente trabajo, 'Todos los Fito'. Veinticinco temas inéditos o reversiones de su último álbum fueron el plato principal de un concierto donde la audiencia, acostumbrada a la inmediatez de sus grandes éxitos, se encontró con una propuesta diferente, relegando los himnos que lo catapultaron a la fama a la última parte del espectáculo.
El descontento no tardó en manifestarse. El Movistar Arena, un recinto habitualmente vibrante de euforia, comenzó a poblarse de silbidos y murmullos que se hicieron cada vez más evidentes. La atmósfera se tornó densa, y la conexión entre el escenario y la platea se resquebrajó. En un momento de la noche, Fito Páez, consciente del clima enrarecido, interpeló directamente a la multitud: “Los quiero escuchar cantar ahí atrás, ahora sí. Silbaban muchísimo, ¡a cantar!”, en un intento por revertir la situación, precisamente cuando comenzaba a entonar los primeros acordes de “El amor después del amor”.
Ante la palpable negativa de gran parte del público a acompañar su propuesta inicial, el músico y su equipo optaron por un giro estratégico. Gradualmente, las melodías que forman parte del cancionero popular argentino, esas que resuenan en la memoria colectiva y han acompañado a varias generaciones, empezaron a sonar. Con cada clásico que se sumaba al repertorio, el ambiente experimentó una transformación notoria: los silbidos cesaron, las voces se unieron en coro y la energía del público volvió a elevarse, reconectándose con la magia que Fito siempre supo crear.
No obstante, el impacto de las primeras horas del concierto dejó su huella. Las redes sociales se inundaron de videos y comentarios de asistentes que expresaban su malestar en tiempo real, generando un 'trending topic' donde la pregunta recurrente era si otros fanáticos habían vivido la misma experiencia. Fito Páez, lejos de ignorar la polémica, compartió en su cuenta de Instagram un mensaje de un seguidor que reflejaba su postura, señalando: “Muchos apreciamos el regalo… otros viven de la inmediatez y estupidez descontrolada. Simplemente perdieron la capacidad de escuchar un disco entero, triste”, dejando en claro su visión sobre la reacción de parte de su audiencia.
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