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El Truco Viral de Rada Que Sacudió las Redes: ¿Ilusión Genial o Engaño al Público?
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Agustín “Soy Rada” Aristarán, el multifacético artista y mago, se convirtió en el epicentro de una encendida polémica en las plataformas digitales tras la ejecución de un sorprendente truco de magia en el ciclo televisivo de Mario Pergolini. Lo que comenzó como un acto de asombro y admiración, rápidamente escaló a un intenso debate entre quienes celebraron su ingenio y aquellos que, indignados, lo acusaron de falsedad y manipulación, obligando al comediante a salir al cruce de las críticas con una categórica respuesta.
La controversia tuvo su génesis durante la emisión del viernes 22 por la noche, en la que Pergolini recibía a Julieta Nair Calvo como invitada de lujo. En un momento clave del programa, el conductor cedió el espacio a Rada para que compartiera su ya habitual segmento de magia. Sin embargo, lejos de la rutina de un truco rápido y convencional, Aristarán se sumergió en una elaborada narrativa de casi seis minutos, tejiendo una conmovedora historia de su infancia que sentaría las bases para el número principal.
Con un relato que transportó a la audiencia a su niñez en Bahía Blanca, Rada describió sus visitas a un kiosco cercano, donde un enigmático frasco de confites de colores en una repisa se convirtió en su obsesión. El dueño, el “viejo Sánchez”, le prometía el dulce premio si lograba adivinar la cantidad exacta de golosinas. Años de intentos fallidos y la posterior mudanza a Buenos Aires no diluyeron el misterio, que resurgió dos meses atrás al reencontrarse con el frasco, ahora en manos del hijo del viejo Sánchez. Este emotivo preámbulo culminó con Rada presentando en el estudio un frasco similar, desafiando a los presentes a estimar el número de confites. Las respuestas variaron: Pergolini arriesgó 540, Evelyn Botto 250, pero fue Julieta Nair Calvo quien, con un asombroso 1832, dejó a todos boquiabiertos. La revelación final del papel oculto en el frasco sentenció: “1831. Te vas a equivocar por uno”, provocando una ovación y un estallido de asombro.
La proeza se viralizó a la velocidad de la luz, conquistando a miles de usuarios por la destreza de Rada para construir una historia tan cautivadora y una ilusión tan impactante. No obstante, la euforia inicial pronto dio paso a un aluvión de críticas y acusaciones. Un sector del público, con una mentalidad más analítica, se sintió “tomado por tonto” y comenzó a señalar una supuesta complicidad con la actriz o un montaje digital, sembrando la indignación y la desconfianza en la genuinidad del acto de ilusionismo.
Ante la marea de comentarios negativos, Agustín Aristarán utilizó su cuenta de Instagram para responder a la polémica. Con una mezcla de asombro y diversión, pero también de preocupación, explicó: “Generó mucha indignación en la gente más analítica que no puede entender por dónde va el truco y me empiezan a bardear”. De manera contundente, agregó: “No es IA, no está arreglado. Pero por otro lado, hago trucos. Eso tiene un truco, tiene una explicación lógica. Hay una trampa, hay una mentira. Me dedico a eso”. Concluyó reforzando su identidad como ilusionista: “Y sí, hago trampa. Soy mago. Hay trucos, hay espejos, hay hilos, hay técnicas, hay aparatitos, cositas, que se usan para entretener. Y cada vez me parece más fascinante que en el 2026 haya gente que aún crea que hay gente que tiene poderes y que yo soy un farsante”, dejando en claro que su arte reside en el engaño bien intencionado para el disfrute del público.
La controversia tuvo su génesis durante la emisión del viernes 22 por la noche, en la que Pergolini recibía a Julieta Nair Calvo como invitada de lujo. En un momento clave del programa, el conductor cedió el espacio a Rada para que compartiera su ya habitual segmento de magia. Sin embargo, lejos de la rutina de un truco rápido y convencional, Aristarán se sumergió en una elaborada narrativa de casi seis minutos, tejiendo una conmovedora historia de su infancia que sentaría las bases para el número principal.
Con un relato que transportó a la audiencia a su niñez en Bahía Blanca, Rada describió sus visitas a un kiosco cercano, donde un enigmático frasco de confites de colores en una repisa se convirtió en su obsesión. El dueño, el “viejo Sánchez”, le prometía el dulce premio si lograba adivinar la cantidad exacta de golosinas. Años de intentos fallidos y la posterior mudanza a Buenos Aires no diluyeron el misterio, que resurgió dos meses atrás al reencontrarse con el frasco, ahora en manos del hijo del viejo Sánchez. Este emotivo preámbulo culminó con Rada presentando en el estudio un frasco similar, desafiando a los presentes a estimar el número de confites. Las respuestas variaron: Pergolini arriesgó 540, Evelyn Botto 250, pero fue Julieta Nair Calvo quien, con un asombroso 1832, dejó a todos boquiabiertos. La revelación final del papel oculto en el frasco sentenció: “1831. Te vas a equivocar por uno”, provocando una ovación y un estallido de asombro.
La proeza se viralizó a la velocidad de la luz, conquistando a miles de usuarios por la destreza de Rada para construir una historia tan cautivadora y una ilusión tan impactante. No obstante, la euforia inicial pronto dio paso a un aluvión de críticas y acusaciones. Un sector del público, con una mentalidad más analítica, se sintió “tomado por tonto” y comenzó a señalar una supuesta complicidad con la actriz o un montaje digital, sembrando la indignación y la desconfianza en la genuinidad del acto de ilusionismo.
Ante la marea de comentarios negativos, Agustín Aristarán utilizó su cuenta de Instagram para responder a la polémica. Con una mezcla de asombro y diversión, pero también de preocupación, explicó: “Generó mucha indignación en la gente más analítica que no puede entender por dónde va el truco y me empiezan a bardear”. De manera contundente, agregó: “No es IA, no está arreglado. Pero por otro lado, hago trucos. Eso tiene un truco, tiene una explicación lógica. Hay una trampa, hay una mentira. Me dedico a eso”. Concluyó reforzando su identidad como ilusionista: “Y sí, hago trampa. Soy mago. Hay trucos, hay espejos, hay hilos, hay técnicas, hay aparatitos, cositas, que se usan para entretener. Y cada vez me parece más fascinante que en el 2026 haya gente que aún crea que hay gente que tiene poderes y que yo soy un farsante”, dejando en claro que su arte reside en el engaño bien intencionado para el disfrute del público.
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